El sexo anal ha sido durante mucho tiempo un tema tabú. Algunos medios aún lo usan para escandalizar —muchas veces sin motivo—, pero cada vez más personas disfrutan de esta forma de placer. Tanto si eres hombre como mujer, esta zona puede ofrecer sensaciones placenteras cuando se aborda con conocimiento y cuidado.
Si te interesa probar el sexo anal por primera vez o simplemente quieres ampliar tu repertorio, los primeros pasos son la educación y la preparación. Prepararte bien para el sexo anal hace que la experiencia sea mucho más cómoda y placentera para ti y tu pareja.
¿Por qué probar el juego anal?
El ano y el recto son zonas erógenas tanto en hombres como en mujeres. El juego anal puede estimular áreas que de otro modo no se tocan y, para quienes se sienten cómodos con ello, puede dar lugar a orgasmos muy intensos. Muchas parejas lo consideran una forma de darle chispa a su vida sexual, mientras que otras personas simplemente se sienten atraídas de forma natural. Sea cual sea tu motivo, el juego anal puede ser una manera segura y divertida de salir de la rutina y disfrutar de algo diferente con tu pareja o en solitario.
Cómo prepararte para el sexo anal
1. Empieza en solitario
Cuando se trata de juego anal, puede imponer no saber por dónde empezar, así que explorar qué te resulta placentero te ayudará mucho. Asegúrate de estar excitado (no es un examen médico) y ve despacio. Empezar con un dedo es una forma sencilla de romper el hielo. Usa mucho lubricante y prueba qué se siente bien. Entender tu cuerpo y lo que te gusta hará que la experiencia sea mucho más divertida para ti y tu pareja.
2. No escatimes en lubricante
La zona anal no se lubrica de forma natural como la vagina, así que prepárate con un lubricante de silicona para que todo fluya mejor. Nunca intentes sexo anal sin lubricante: corres el riesgo de que se produzcan desgarros en la pared interna del ano, lo que aumenta el riesgo de ITS, además de ser una experiencia innecesariamente dolorosa. El lubricante de silicona es hipoalergénico y tiene una viscosidad mayor que los de base acuosa, por lo que resbala más y dura más. Como contrapartida, suele requerir agua y jabón para retirarlo, a diferencia de los de base acuosa.
3. Los preliminares te preparan
Con el juego anal, calentar es tan importante como en cualquier otra práctica sexual. Relajarte facilitará la experiencia. Si el esfínter está demasiado tenso, será incómodo. Es importante relajarse, y la comunicación con tu pareja es clave. Pídele que empiece por fuera con caricias suaves y, si os apetece, que pase a lamer. Dedica un tiempo a relajarte y entrar en ambiente. Indica a tu pareja qué te sienta bien: experimentar puede ser una gran forma de descubrir lo que os gusta a ambos. Recuerda: se trata de disfrutar.
4. Empieza despacio y con constancia
No es una carrera. Tómate tu tiempo y no te precipites. La comunicación es esencial cuando se trata de sexo anal. Es importante decirle a tu pareja cómo te sientes. Después de calentar, prueba a que tu pareja introduzca primero un dedo y luego un plug anal pequeño. Con el tiempo, pasad a un pene o un dildo. No se puede insistir lo suficiente: usar mucho lubricante es fundamental. Recuerda que el ano es muy sensible y, aunque el sexo anal puede producir sensaciones increíbles, hay que hacerlo con cuidado. No tengas reparos en pedirle a tu pareja que vaya más despacio.
5. La higiene es fundamental
Tratándose de la zona posterior, es fácil imaginar que las cosas pueden ensuciarse un poco. Muchas personas recomiendan ponerse un enema antes del juego anal, pero no es necesario. Como los desechos no se almacenan en el ano, el riesgo de un accidente es bajo; aun así, existe la posibilidad de mancharse un poco. Dúchate antes y lava la zona con un jabón suave. Coloca una toalla para recoger el exceso de lubricante, restos fecales o cualquier otra cosa que no quieras en las sábanas. Es importante recordar que nunca debes pasar del sexo anal al vaginal sin lavarte antes, ya que las bacterias del ano pueden causar una infección si entran en la vagina.
Qué esperar cuando practicas sexo anal
El juego anal solía ser un tema prohibido, pero para muchas parejas aventureras e incluso para algunas consideradas "vainilla", hoy es parte normal de una vida sexual sana. Quienes no lo han probado pueden preguntarse qué esperar cuando se estimula el ano o el recto, ya sea en solitario o en pareja.
Prepara el espacio
El sexo anal y otras prácticas anales tienden a ser un poco desordenadas. Suele hacer falta bastante lubricante para que el ano se sienta cómodo con la penetración y, para algunas personas, el orgasmo que se produce puede ser igualmente desordenado. Antes de una sesión de juego anal, conviene apartar prendas u objetos delicados y colocar toallas o una sábana grande que no te importe ensuciar.
Entrenamiento anal
Si eres nuevo en la estimulación anal, puede ser buena idea entrenar la zona antes de ir directamente al objetivo. Al penetrar, los músculos anales se contraen y, cuanto mayor sea el objeto que introduces, más se tensarán. Esto puede provocar molestias o incluso dolor en algunas personas.
El entrenamiento anal puede ayudarte a que los músculos se acostumbren a introducir elementos como un pene, un plug anal o un dildo anal en el recto. Lo mejor es empezar poco a poco. Pide a tu pareja que introduzca su dedo meñique con abundante lubricante. Cuando te sientas cómodo con eso, pasa a algo más grande, como dos dedos, bolas anales o un plug anal pequeño. Puede que se necesiten varias sesiones para pasar del meñique a algo mayor y, de nuevo, varias más antes de estar listo para usar un dildo de tamaño completo o para que un pene se inserte en tu recto.
Cómo se siente el sexo anal
El sexo anal puede sentirse algo distinto en hombres y mujeres, pero, cuando se realiza correctamente, puede conducir a orgasmos intensos del punto G o del punto P.
Al principio, para la mayoría puede resultar un poco extraño. Si no usas suficiente lubricante, puedes sentir cierta incomodidad, similar a cuando necesitas evacuar. Normalmente se resuelve añadiendo más lubricación o simplemente yendo más despacio. Si no es así, no pasa nada por parar y volver a intentarlo en otro momento.
Una vez superada la incomodidad inicial, probablemente empieces a notar sensaciones placenteras. Tanto hombres como mujeres tienen zonas erógenas a las que se accede desde el recto. En los hombres es la próstata o punto P, y en las mujeres el punto G. Cuando se estimulan, el punto P y el punto G pueden generar orgasmos muy intensos. Muchos hombres afirman que los orgasmos del punto P se sienten más intensos que los orgasmos puramente peneanos.
Conclusiones
El sexo anal es una aventura y puede ser una excelente incorporación a tu vida sexual, siempre que te tomes tu tiempo y lo hagas bien. Si has tenido una mala experiencia, puede costar volver a intentarlo, incluso si a tu pareja le atrae la idea. Recuerda no precipitarte (y no permitas que tu pareja te presione); se trata de prepararse y sentirse cómodo. Si vais despacio y comunicáis bien, puede convertirse en una experiencia que queráis repetir durante años.









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