Si tienes pene, es probable que con los años te hayas hecho algunas preguntas difíciles sobre cómo tus hábitos de masturbación afectan tu fuerza física y tu resistencia sexual. Al fin y al cabo, es normal sentirse algo flojo justo después.
Aquí entra en juego la hormona responsable de todo ello: la testosterona. Ya tengas relaciones con otra persona o a solas, dependes de la testosterona (también llamada T) para lograr —y mantener— la erección de principio a fin. Además, tus niveles de T influyen en casi todos los aspectos de tu bienestar físico y mental.

¿Qué es exactamente la testosterona?
La testosterona (cuyo nombre proviene de las palabras latinas para «testículo» y «hormona») es la principal hormona sexual masculina. Aunque se secreta de forma natural por las glándulas endocrinas en ambos sexos, los niveles de T de un hombre sano pueden ser hasta 20 veces más altos que los de una mujer sana. Esto es lo que da lugar a rasgos típicamente masculinos como el vello facial, la voz más grave y una mayor masa muscular. Sin toda esta testosterona, los hombres se verían (y sonarían) perpetuamente prepuberales.
¿Por qué es importante la testosterona?
El papel de la testosterona en la salud y el bienestar masculinos va mucho más allá de poder dejarse barba.
- Desempeña un papel clave en el deseo sexual y el rendimiento eréctil
- Favorece el crecimiento muscular al aumentar la síntesis de proteínas
- Refuerza la salud ósea
- Mejora la salud cardiovascular y aumenta la producción de glóbulos rojos
- Ayuda a la memoria y a la función cognitiva
- Tiene un efecto positivo en el estado de ánimo
Además, puede dar cierta ventaja a la hora de atraer a posibles parejas. Unos niveles más altos de testosterona aumentan el atractivo percibido a nivel instintivo y también suelen ir acompañados de una mayor motivación para buscarlas.
¿Cuáles son los signos y síntomas de niveles bajos de testosterona?
Para mantener una salud óptima, conviene prestar atención a tus niveles de T. Las investigaciones muestran que, a partir de los 30 años, la producción de testosterona en los hombres empieza a disminuir, lo que puede contribuir a señales tempranas de envejecimiento como:
- Aumento de peso
- Pérdida de cabello
- Depresión y baja energía
- Disminución de la densidad ósea y de la masa muscular
- Pérdida de memoria
- Disminución del deseo sexual
- Reducción del recuento de espermatozoides
- Dificultad para lograr y/o mantener una erección
¿La masturbación disminuye la testosterona?
No es ningún secreto que durante mucho tiempo se ha aconsejado a los deportistas evitar la eyaculación en los días previos a una gran competición para no rendir peor en el campo. Supersticiones como esta llevan a muchos hombres a preguntarse si sus propios hábitos de masturbación son los culpables de su rendimiento, dentro y fuera del dormitorio. Resulta que podría haber algo de verdad: un pequeño estudio de 2001 mostró que abstenerse del orgasmo inducido por la masturbación durante tres semanas elevó los niveles de testosterona de los participantes.
Al mismo tiempo, poder tener relaciones en primer lugar depende de la testosterona, por eso los hombres con niveles de T por debajo de la media suelen tener grandes dificultades para lograr y mantener erecciones. El clímax sexual eleva temporalmente los niveles de testosterona, así que tiene sentido pensar que tener orgasmos de vez en cuando (a solas o en pareja) puede ayudar a mantener el cuerpo preparado para rendir bien.

Volviendo a la pregunta inicial: ¿la masturbación aumenta o disminuye la testosterona?
Es comprensible que respuestas aparentemente opuestas generen confusión, como bien sabe cualquiera que haya navegado por internet. Probablemente la respuesta esté en un punto intermedio. Los estudios que han intentado relacionar la eyaculación con niveles sostenidos de testosterona en suero siguen siendo inconcluyentes. Si existe algún efecto, por lo general es solo temporal.
Como casi todo en la vida, se trata de equilibrio. La masturbación es mejor —y de hecho, suele disfrutarse más— con moderación. Si reservar tiempo para masturbarte empieza a ocupar un lugar central y a desplazar otros intereses, quizá convenga replanteárselo.
Perspectiva médica sobre la masturbación y las hormonas
Desde el punto de vista médico, la masturbación no provoca descensos duraderos en los niveles de testosterona. De hecho, la actividad sexual regular, en solitario o en pareja, suele considerarse parte de un estilo de vida saludable. Los médicos a menudo preguntan por los hábitos sexuales como una ventana al estado hormonal general, porque cambios repentinos en la libido o en la función eréctil a veces pueden señalar problemas endocrinos de base. El sistema hormonal del cuerpo es resistente, y las fluctuaciones derivadas de la eyaculación son pasajeras, no permanentes.
También vale la pena recordar que los niveles de testosterona están más influidos por la edad, el estilo de vida y ciertas condiciones de salud que por la frecuencia con la que te masturbas. El estrés crónico, la obesidad y afecciones como la diabetes tipo 2 tienen un impacto mucho mayor en los niveles de T que tu rutina en el dormitorio. Si te preocupa tu equilibrio hormonal, consultar a un profesional sanitario es el mejor paso: los niveles bajos de testosterona a menudo pueden abordarse con cambios de estilo de vida o tratamiento médico. Puedes leer más sobre testosterona y salud masculina en la Mayo Clinic.
Formas naturales de aumentar la testosterona
Aunque la masturbación por sí sola quizá no tenga mucho efecto en tus niveles de T, los cambios positivos en el estilo de vida sí pueden —sin necesidad de fármacos ni suplementos—.
Duerme bien. La falta de sueño provoca una sobreproducción de la hormona del estrés, el cortisol, que anula la producción de testosterona.
Muévete. Los ejercicios de fuerza, como el peso muerto y las sentadillas, son una forma probada de aumentar los niveles de T.
Cuida tu alimentación. Evita los ultraprocesados que llevan a la apatía y, en su lugar, prioriza los micronutrientes para lograr el máximo impacto. El resveratrol de las uvas y los aminoácidos de la leche no solo aumentan los niveles de testosterona, sino que también favorecen la producción de esperma. Otros alimentos que apoyan la T incluyen:
- Pescado azul (salmón, sardinas, atún)
- Marisco (ostras, cangrejo, langosta)
- Legumbres (lentejas, alubias negras, garbanzos)
- Yemas de huevo
- Verduras de hoja verde (col rizada/kale, espinacas)









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