La mayoría de los hombres saben que, cuando algo va bien, es mejor no cuestionarlo; y con el pene, normalmente se trata de sensaciones agradables. Está lleno de terminaciones nerviosas que, con la estimulación adecuada, pueden llevarte al clímax. Pero ¿y si esos estímulos ya no responden como antes?
Puede que estés lidiando con un pene desensibilizado. Esto puede deberse a varios factores, desde el consumo de alcohol y drogas hasta cuestiones de salud personal, y todos ellos pueden reducir el placer que llegas a sentir. Incluso la noche más emocionante con la pareja de tus sueños…
¿Qué es la sensibilidad peneana y cómo saber si la estoy perdiendo?
Si te preguntas cómo aumentar la sensibilidad del pene pero no tienes claro qué significa, estás en el lugar correcto. Es fácil asumir que el pene es sensible y no volver a pensarlo. Una sensibilidad inadecuada del pene influye mucho en lo que puede hacer que un hombre no logre una erección cuando llega el momento. Si eso ocurre, es hora de plantearse preguntas.
En pocas palabras, hay un nervio principal en la zona pélvica encargado de llevar al cerebro los estímulos procedentes de los genitales. Se llama nervio pudendo; este “mensajero” del placer también transmite sensaciones de la piel entre las piernas y alrededor del ano, pero puede dejar de funcionar si sufre demasiada presión. Y ahora, la gran pregunta.
¿Qué causa la disminución de la sensibilidad del pene?
No nos gusta señalar ni culpar, pero cuando algo pone en riesgo tu rendimiento, se puede hacer una excepción. Antes de seguir, ten la tranquilidad de que cada uno de estos factores puede abordarse con formas naturales de aumentar la sensibilidad masculina.
Falta de ejercicio
Quien haya leído nuestro blog sabe lo importantes que son la alimentación y la forma física para estar a la altura cuando hace falta. Quienes hacen poco o nada de ejercicio tienden a acumular algo de peso y, aunque el “cuerpo de papá” puede gustar a algunos, hay cuestiones prácticas que contar.
Cuanto más exceso de peso tengas, más difícil le resultará al cuerpo llevar sangre cuando recibe la señal. Piensa en el músculo como la autopista de entrega de sangre de tu organismo, mientras que el peso extra y la grasa actúan como atascos que pueden desviar por completo el trayecto. Además, pasar demasiado tiempo sentado puede ejercer presión sobre la zona pélvica y cortar el acceso de la sangre adicional al pene por completo.
Testosterona baja
También conocida como T baja, la disminución de testosterona puede hacer que pierdas sensibilidad a la excitación en general. Cuando los niveles de T caen, también lo hace la motivación sexual, volviéndote indiferente a los estímulos en esa zona. La T baja puede deberse a traumatismos locales, a la pérdida natural con el tiempo o a ciertos medicamentos.
Si tienes síntomas de T baja, habla con tu médico cuanto antes. Sí, implica comentar la falta de actividad en la cama, pero es por tu bienestar. Con un análisis de sangre, tu médico podrá comprobar si la T es el problema y recomendarte los siguientes pasos.
Problemas de salud físicos y mentales subyacentes
Algunas afecciones pueden dañar las terminaciones nerviosas y provocar pérdida de sensibilidad en la zona. La diabetes y la esclerosis múltiple (EM) son dos de las más comunes que, con el tiempo, pueden reducir la sensibilidad del pene. Incluso sin estas afecciones, ciertos fármacos pueden tener el efecto secundario indeseado de desensibilizar el pene.
En el plano mental o psicológico, el estrés, la ansiedad y la depresión también influyen. Pueden nublar la mente y dificultar estar presente en el momento. Aunque tengas ganas, el cerebro puede impedir que el mensaje llegue a su destino.
Demasiada masturbación
No, no te saldrá pelo en las palmas ni te quedarás ciego por masturbarte con regularidad. De hecho, la masturbación es una buena forma de conocer mejor tu pene. Muchos hombres que buscan tener erecciones más firmes practican el control del orgasmo con la masturbación, pero todo con moderación.
Masturbarse con demasiada frecuencia o con demasiada fuerza provoca desgaste en el pene y en las terminaciones nerviosas responsables del placer. Además, el “agarre” muy fuerte en tus sesiones en solitario puede hacer que la penetración vaginal o anal pierda la capacidad de activar esas terminaciones. Esto lleva a preferir la masturbación frente al sexo y a una sensibilidad aún menor.
Cómo mejorar la sensibilidad del pene
Ninguna lista de causas estaría completa sin formas eficaces de contrarrestarlas. Mejorar la sensibilidad del pene es posible con distintas técnicas según lo que esté afectándola.
Mastúrbate con menos frecuencia y/o menos intensidad
Una medida sencilla es reducir cuánto te masturbas. El cuerpo humano se acostumbra rápido a la presión o al estímulo repetido y puede desensibilizarse con facilidad. Baja la frecuencia o, al menos, usa un agarre más suave para permitir que la sensibilidad vaya regresando.
Prueba un enfoque diferente
Cada persona se excita con cosas distintas, y no siempre es cuestión de preferencia. Identificar las zonas con menor sensibilidad te permite adoptar posturas o técnicas que te sienten mejor. Además de disfrutar más, darás tiempo a que las áreas desensibilizadas recuperen sensibilidad de forma natural.
Busca ayuda profesional
Si la T baja es la causa de tu pérdida de sensibilidad, tu médico podrá proponerte soluciones. La testosterona puede suplementarse o reemplazarse con terapia hormonal, una práctica común en hombres mayores que siguen sexualmente activos. Puedes recibir T mediante geles, inyecciones, medicación oral, aerosoles nasales o incluso pequeños implantes subcutáneos.
Un enfoque más directo para mantener la erección pese a la T baja o a la sensibilidad reducida es el uso de hidrobombas. Estas bombas crean presión alrededor del pene para favorecer la entrada de sangre y podrían ayudar a estimular más terminaciones nerviosas y, con ello, a mejorar la sensibilidad.
Entumecimiento del pene vs. disminución de la sensibilidad
Las soluciones anteriores para la sensibilidad reducida pueden funcionar muy bien en hombres de todo tipo. Es importante distinguir que un pene entumecido y un pene desensibilizado no son lo mismo y deben abordarse de forma diferente.
Como habrás imaginado, el entumecimiento suele ser más serio que la simple disminución de sensibilidad. El entumecimiento suele ir acompañado de hormigueo o pinchazos, similar a cuando se te “duerme” el pie y tratas de moverlo. La zona puede tornarse azulada o morada y venir acompañada de una sensación intensa de frío y calor al mismo tiempo.
Mientras que mejorar la sensibilidad del pene pasa por revertir aquello que la redujo en primer lugar, el entumecimiento suele deberse a traumatismos o daños en nervios y vasos sanguíneos. El daño puede producirse por accidentes, cirugías pélvicas o por practicar ciclismo con frecuencia. Si esto último te sorprende, piensa en lo duro y estrecho que es el “pico” del sillín y en cuánto tiempo soporta tu peso.
El daño que provoca entumecimiento no siempre es reversible y puede conllevar pérdida de sensibilidad a largo plazo. En algunos casos, una sensibilidad menor puede ser un aviso previo de entumecimiento si los vasos o nervios están demasiado comprimidos. Si notas signos de entumecimiento o baja sensibilidad, adelántate consultando a tu médico para mantener el placer que puedes sentir con tu pene.
A qué prestar atención respecto a la sensibilidad del pene
La “receta” de una erección combina varios ingredientes: excitación, química con tu pareja (o contigo mismo), estímulos y una zona pélvica saludable. Puedes tenerlo todo a favor y que tu fantasía esté ocurriendo delante de ti, pero si falta cualquiera de estos ingredientes, todo puede venirse abajo.
Aunque suene extraño, presta atención a las señales de tu pene cuando algo no va bien. Al fin y al cabo, es una parte de tu cuerpo con funciones y respuestas predefinidas, lo que te facilita detectar qué ocurre. Muévete más, come mejor, mastúrbate menos y habla con tu médico si nada de esto ayuda a mejorar la sensibilidad reducida del pene.









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