¿Has notado que tu mente va a mil en los momentos íntimos? Quizá piensas en lo que te tiene estresado, en tu lista de tareas interminable o en si estás “rindiendo” lo suficiente; o en si tu pareja lo está pasando realmente bien. Con la ayuda de la meditación sexual, podrías aprender a estar en el momento cuando llega la acción; pero ¿qué es exactamente y cómo funciona? Vamos a verlo.
¿Qué es la meditación sexual?
La meditación sexual se parece al mindfulness, pero con un toque más sensual. A diferencia de la meditación tradicional, en la que intentas dejar la mente en blanco, la meditación sexual te ayuda a sintonizar con tus sensaciones físicas y tu energía sexual, para que puedas concentrarte plenamente en lo que estás experimentando: el contacto de tu pareja y la sensación de aquello que estáis disfrutando juntos. En resumen, se trata de dirigir toda tu atención a tu cuerpo y a tu energía sexual sin juicios, y de poder “soltarte” de verdad en un momento íntimo.
¿Cuáles son los beneficios de la meditación sexual?
Mayor intimidad
Cuando estás plenamente presente en tu cuerpo, todo cambia. Y si eres como la mayoría, puede que te sorprenda lo mucho que se profundizan las conexiones cuando dejas de pensar de más y empiezas a sentir. No solo para ti —que ya es mucho—, sino también para tu pareja, que notará tu mayor implicación y presencia.
Mayor conciencia
¿Conoces ese modo “piloto automático” en el que a veces caes durante el sexo? La meditación sexual ayuda a frenarlo: empezarás a notar sensaciones sutiles que pasaban desapercibidas y a captar de forma más natural las señales de tu pareja.
Alivio del estrés
Aceptémoslo: el estrés puede provocar un exceso de cortisol, y el cortisol puede reducir tu deseo sexual. Muchos estudios lo respaldan, y seguro que si recuerdas la última vez que estabas saturado de estrés no te apetecía meterte en la cama a probar una postura nueva del kama sutra. La meditación sexual puede ayudar a abordar ambos frentes a la vez, al favorecer la reducción del cortisol (la hormona del estrés) y a la vez hacerte sentir más conectado con tu cuerpo. Como resultado, es posible que te sientas más excitado y a la vez más relajado. Puede sonar paradójico, pero a muchas personas les funciona.
Cómo practicar la meditación sexual
Hacer esto justo antes del sexo o de una cita puede ser una buena forma de entrar en la mentalidad adecuada:
Elige un espacio cómodo
El entorno importa, así que busca un lugar privado donde no te interrumpan un compañero de piso borracho ni tus padres. No necesitas nada sofisticado: lo importante es que te sientas totalmente a gusto.
Crea un ambiente relajante
Si quieres subir un punto más, prepara la escena: baja la intensidad de las luces y quizá enciende alguna vela. El objetivo es indicarle a tu cerebro que es hora de dejar atrás el ajetreo del día y pasar a un modo más sensual.
Ponte cómodo
Usa ropa suelta o nada en absoluto, y túmbate o siéntate en una postura que puedas mantener al menos 15 minutos sin ponerte inquieto.
Empieza con respiraciones profundas
Comienza con respiraciones lentas y profundas hacia el abdomen. Siente cómo sube y baja. Percibe la temperatura del aire al entrar y salir de tu cuerpo.
Centra la atención en tu cuerpo
Lleva gradualmente la atención de la respiración al cuerpo. Empieza por los dedos de los pies y ve subiendo, observando cualquier tensión, sensaciones placenteras o zonas que se sientan neutras.
Conecta con tus sensaciones
Cuando llegues a la zona genital, limítate a observar las sensaciones sin intentar cambiarlas. Percibe la temperatura, el peso, el pulso… todo lo que esté presente en ese momento.
Incorpora visualizaciones
Imagina la energía sexual como una luz cálida o un cosquilleo. Deja que fluya por tu cuerpo de forma natural, sin forzarla en ninguna dirección. O, si lo prefieres, quizá te preguntes cómo podría verse tu pene antes y después de usar una bomba de pene —lo que te funcione. (Es broma, hazlo después).
Practica la atención plena
Tu mente divagará; es normal. Cuando te descubras pensando en la reunión de mañana o en qué cenar, simplemente devuelve la atención al cuerpo sin castigarte.
Retos frecuentes y cómo afrontarlos
Dificultad para concentrarte
¿No consigues que la mente no se vaya? Empieza con sesiones más cortas. Incluso cinco minutos de práctica concentrada valen más que 30 minutos de intentos distraídos.
Superar las inhibiciones
Sentirte raro al principio es normal; puede que hasta te rías de lo que crees que pareces. Recuerda: este es un momento privado para ti; no hay una forma “correcta” o “incorrecta” de experimentar tu propio cuerpo.
Reflexiones finales
Incluso si la meditación no te convence del todo, buscar formas de conectar con tu cuerpo siempre es buena idea, sobre todo si no te sientes especialmente atractivo o si el estrés te supera. Y si no te funciona, no pasa nada. La meditación no es para todo el mundo y hay muchas maneras de reconectar con tu cuerpo y estar más presente durante el sexo.









Compartir:
Las mejores posturas de yoga para la disfunción eréctil
Cómo reconocer las señales comunes de infertilidad masculina